En 2023 se perdió 13.3% de los alimentos del mundo después de la cosecha y antes de llegar al comercio minorista. En frutas y hortalizas, la pérdida alcanzó 25.4%. Detrás de estas cifras hay mucho más que producto perdido: hay inversión, agua, energía, trabajo y oportunidades de negocio que nunca llegaron al mercado.
Producir una fruta u hortaliza puede tomar meses.
Durante ese tiempo se invierte en semillas o material vegetal, suelo, agua, nutrición, protección del cultivo, tecnología, infraestructura, energía y, sobre todo, trabajo.
Se monitorea el cultivo. Se enfrentan plagas y enfermedades. Se toman decisiones todos los días para conseguir calidad, rendimiento y rentabilidad.
Finalmente llega la cosecha.
Podríamos pensar que lo más difícil terminó.
Pero una parte importante del valor todavía está en riesgo.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que en 2023 se perdió 13.3% de los alimentos producidos en el mundo después de la cosecha y antes del comercio minorista, considerando las etapas posteriores a la madurez en la explotación agrícola, así como transporte, almacenamiento, procesamiento y venta mayorista. FAOHome
Eso equivale a aproximadamente 1,310 millones de toneladas de alimentos al año que se pierden entre la cosecha y el retail. FAOHome
Pero cuando hablamos específicamente de frutas y hortalizas, la situación es todavía más preocupante.
25.4%
Esa es la tasa mundial estimada de pérdidas para frutas y hortalizas en 2023.
Prácticamente una cuarta parte.
Y no sólo eso.
En 2015, cuando comenzó este seguimiento global, la tasa para frutas y hortalizas se estimaba en 23.2%. Para 2023 había alcanzado 25.4%.
FAO concluye que el mundo no ha mostrado avances evidentes en la reducción de las pérdidas de alimentos desde 2015. FAOHome
¿Por qué frutas y hortalizas son las que más se pierden?
La respuesta está, en buena medida, en su propia naturaleza.
Después de ser cosechada, una fruta o una hortaliza sigue siendo un organismo vivo.
Respira.
Pierde agua.
Madura.
Envejece.
Reacciona a la temperatura y a la humedad.
Puede sufrir golpes, cortes y compresión.
Puede ser atacada por microorganismos.
Y cada una de esas variables puede acelerar su deterioro.
FAO señala que las frutas y hortalizas presentan actualmente la mayor tasa de pérdidas entre los principales grupos de alimentos debido precisamente a su alta perecibilidad y a sus requerimientos de manejo. FAOHome
Por eso la calidad postcosecha no depende de una sola decisión.
Depende de una cadena.
Un pequeño error puede convertirse en una gran pérdida
La postcosecha puede comenzar a fallar desde el primer minuto.
Una cosecha realizada en un estado de madurez inadecuado.
Un fruto arrojado dentro de una caja.
Un contenedor sobrellenado.
Un golpe aparentemente insignificante.
Demasiado tiempo expuesto al calor de campo.
Una temperatura incorrecta.
Un empaque que no proporciona suficiente ventilación.
Una interrupción de la cadena de frío.
Una mala selección.
Una contaminación.
Un almacenamiento prolongado.
Un transporte inadecuado.
FAO documenta que el daño mecánico puede producir magulladuras internas, fisuras y lesiones en la piel que aceleran la pérdida de agua, el deterioro fisiológico y la entrada de organismos causantes de enfermedades. FAOHome
Y aquí aparece una reflexión importante:
Muchas pérdidas postcosecha no comienzan por falta de esfuerzo. Comienzan por una decisión equivocada.
Por eso no basta con tener infraestructura.
Hay que saber utilizarla.
¿De qué sirve tener tecnología si no sabemos utilizarla correctamente?
Una cámara frigorífica puede ser extraordinaria.
Pero alguien debe conocer la temperatura apropiada para el producto que está almacenando.
Un sensor puede generar miles de datos.
Pero alguien tiene que saber interpretarlos y convertirlos en decisiones.
Un empaque puede incorporar años de investigación y desarrollo.
Pero alguien debe seleccionar el adecuado para ese producto, proceso, tiempo de almacenamiento y destino.
Una línea automatizada puede aumentar considerablemente la eficiencia.
Pero automatizar un proceso incorrectamente diseñado no necesariamente soluciona el problema.
Podemos implementar trazabilidad.
Pero alguien debe saber qué información registrar, cómo conservarla y cómo recuperarla cuando sea necesaria.
Podemos disponer de nuevas tecnologías de conservación, atmósferas controladas, recubrimientos, sensores, sistemas de clasificación, refrigeración, software e inteligencia artificial.
Pero siempre existe un elemento común:
personas tomando decisiones.
Y ahí entra la capacitación.
¿El conocimiento realmente puede hacer una diferencia?
La evidencia reciente indica que sí.
Una investigación científica publicada en 2026, que analizó pérdidas postcosecha de frutas y hortalizas, encontró una asociación particularmente interesante.
Los agricultores que no tenían conocimiento sobre prácticas postcosecha presentaron 2.16 veces mayores probabilidades de experimentar pérdidas elevadas que quienes sí reportaban ese conocimiento.
Cuando los investigadores analizaron específicamente las prácticas de almacenamiento, la falta de conocimiento estuvo asociada con 2.04 veces mayores probabilidades de pérdidas elevadas. Springer
Esto demuestra algo fundamental:
El conocimiento está asociado con mejores resultados postcosecha.
Y existe otra evidencia interesante.
Un estudio publicado en 2025 encontró que, entre los productores hortícolas estudiados, las pérdidas postcosecha alcanzaban en promedio 25% de la cosecha.
Al mismo tiempo, sólo 26% había recibido alguna vez capacitación en manejo postcosecha, y apenas 20% reportó acceso inmediato a servicios de extensión agrícola. Frontiers
Son datos correspondientes a una población específica y no deben extrapolarse al mundo entero. Pero ayudan a visualizar una brecha que sigue existiendo entre producir y saber conservar lo producido.
Capacitar también a quien toca el producto
Hay otro punto que frecuentemente olvidamos.
Cuando hablamos de capacitación pensamos en directores, ingenieros, responsables de calidad o gerentes de producción.
Pero en postcosecha, una parte fundamental del resultado está también en las manos de las personas que cosechan, seleccionan, manipulan, clasifican y empacan.
FAO recomienda capacitación general para quienes intervienen en cosecha y manejo de productos frescos, además de formación específica para quienes realizan actividades que requieren mayor habilidad.
Entre ellas están determinar el momento apropiado de cosecha, utilizar correctamente herramientas y contenedores, seleccionar producto comercializable, clasificar, empacar y aplicar correctamente determinados tratamientos postcosecha. FAOHome
El conocimiento necesita recorrer toda la cadena.
Desde quien decide hasta quien ejecuta.
25.4% no representa solamente alimentos
Cuando se pierde una tonelada de producto, no desaparece únicamente esa tonelada.
También se desaprovecha una parte de todo lo utilizado para producirla y llevarla hasta ese punto:
agua,
suelo,
energía,
fertilizantes,
insumos,
mano de obra,
infraestructura,
empaque,
transporte,
tiempo
y capital.
Y finalmente hay algo particularmente importante para cualquier empresa:
se pierde valor comercial.
FAO estima que las pérdidas de alimentos entre cosecha y retail representan alrededor de 1,310 millones de toneladas de producción cada año. Además, la pérdida y el desperdicio de alimentos en conjunto generan aproximadamente entre 8% y 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. FAOHome
Reducir las pérdidas, por tanto, no es solamente un objetivo ambiental.
Es también una cuestión de eficiencia, productividad y rentabilidad.
La pregunta quizá no debería ser cuánto produce nuestra empresa
Deberíamos agregar otra:
¿Cuánto de lo que producimos conseguimos conservar con calidad y vender?
Porque producir más no necesariamente significa ganar más.
También podemos aumentar la rentabilidad protegiendo mejor aquello que ya conseguimos producir.
Imaginemos una empresa que identifica correctamente un punto crítico de su proceso.
Tal vez necesita mejorar su preenfriado.
Cambiar su empaque.
Modificar un procedimiento de cosecha.
Capacitar a su personal.
Controlar mejor temperatura y humedad.
Automatizar una clasificación.
Incorporar sensores.
Mejorar trazabilidad.
Encontrar una tecnología de conservación.
Rediseñar una operación logística.
O simplemente descubrir que existe una solución que hasta ese momento desconocía.
En cualquiera de esos casos, el primer paso es el mismo:
conocer.
El conocimiento también protege el valor de la cosecha
Durante décadas hemos invertido enormes recursos en aprender a producir mejor.
Y debemos continuar haciéndolo.
Pero las cifras mundiales plantean otro desafío.
Si en frutas y hortalizas seguimos registrando pérdidas globales de 25.4%, necesitamos dedicar también conocimiento, tecnología, inversión y capacitación a todo lo que sucede después de producir. FAOHome
Porque una buena postcosecha no depende exclusivamente de comprar equipos.
Depende de entender el producto.
Conocer sus riesgos.
Identificar los puntos críticos.
Capacitar al personal.
Comparar tecnologías.
Actualizar procesos.
Medir resultados.
Aprender de otros.
Y tener acceso a especialistas capaces de ayudarnos a resolver problemas concretos.
La tecnología importa. Pero el conocimiento para utilizarla también.
Y precisamente por eso existe Post-Cosecha Trade Show
Post-Cosecha Trade Show 2027 no fue concebido solamente como una exposición de stands.
Fue creado como un punto de encuentro para quienes tienen un reto en común:
conservar el valor de lo que tanto cuesta producir.
Del 13 al 15 de abril de 2027, en Peña de Bernal, Querétaro, reuniremos durante tres días a productores, empacadores, exportadores, especialistas y empresas que desarrollan soluciones para diferentes áreas de la postcosecha.
Tecnología.
Empaque.
Cadena de frío.
Inocuidad.
Automatización.
Trazabilidad.
Logística.
Conservación.
Certificación.
Procesos.
Servicios especializados.
Y, sobre todo, conocimiento.
Por eso Post-Cosecha no se limita al piso de exposición.
Las conferencias, workshops, foros, conversatorios y Tech Talks permiten conocer nuevas tecnologías, escuchar experiencias, entender tendencias, descubrir soluciones y aprender directamente de especialistas y empresas que trabajan todos los días con los desafíos de la cadena postcosecha.
Porque muchas veces una conversación puede revelar una solución que no sabíamos que existía.
Una conferencia puede cambiar la manera en que hacemos un proceso.
Una tecnología puede resolver un problema que llevamos años considerando inevitable.
Y un contacto puede convertirse en un aliado estratégico para nuestra empresa.
Si el mundo pierde 25.4% de sus frutas y hortalizas, tenemos mucho por aprender, mejorar y transformar.
Capacitarte te da conocimiento.
Conocer nuevas tecnologías te da alternativas.
Compartir experiencias te permite aprender de los demás.
Y rodearte de especialistas y de las mejores empresas del sector postcosecha te proporciona más herramientas para tomar mejores decisiones, reducir riesgos, conservar el valor de tus productos y construir un negocio más competitivo, rentable y próspero.
No podemos controlar todas las variables de una cosecha.
Pero sí podemos estar mejor preparados para protegerla después de cosecharla.
POST-COSECHA TRADE SHOW 2027
13–15 de abril de 2027 Peña de Bernal, Querétaro
Donde el valor de la cosecha continúa.
Conoce Post-Cosecha Trade Show
Fuentes consultadas: FAO, indicador ODS 12.3.1 sobre pérdidas mundiales de alimentos; FAO Statistics; manual técnico de FAO sobre prevención de pérdidas postcosecha; investigación 2026 publicada en BMC Nutrition; e investigación 2025 publicada en Frontiers in Sustainable Food Systems. FAOHome

